En el corazón de Tampico, Tamaulipas, surge un artista que convierte sus emociones en melodías: Tarek. Con una mezcla única de ukelele, sintetizadores y letras profundas, su música, que él mismo define como "Rock Tropical", es un refugio para quienes buscan expresarse y sanar.

 Xalapa, Ver. -  “Todo empezó desde muy chiquito”, recuerda Tarek. Fue alrededor de los ocho años cuando la música ya estaba presente en su vida. Aunque aún no tocaba ningún instrumento, siempre sintió una conexión profunda: le encantaba la "faramalla", el espectáculo, cantar y crear ritmos. La música vivía dentro de él, buscando salir de alguna manera.

 De pequeño, sus principales influencias fueron Café Tacvba, My Chemical Romance y, sobre todo, Twenty One Pilots. Esta última banda fue la que lo impulsó a atreverse a crear, a dar el salto hacia el arte.

 El instrumento que lo define tiene una historia especial. Su conexión con Twenty One Pilots lo llevó a admirar el uso del ukelele. Fue su mamá quien, al notar esa afinidad, le regaló uno en Navidad. Ese ukelele se convirtió en un canalizador para todo lo que llevaba dentro. Hoy, lo lleva tatuado en su muñeca izquierda (es zurdo), como una guía a la hora de escribir: “Ella guía mi mano”. A su vez, también es un recordatorio del apoyo de su familia y de su propia capacidad para crear.

 Para él, la experimentación es clave. Inspirado por una frase de Rick Rubin, “lo honesto es lo más creativo”, busca llenar sus canciones de vida: audios de amigos, familia y sonidos cotidianos que armonicen y cuenten una historia.

Originalmente, su proceso creativo consistía en dejar que las emociones se acumularan hasta que explotaran en canciones. “Podía empezar con un poema, un escrito o un simple sentimiento y terminar con una melodía”, explica. Ahora, sin embargo, ha evolucionado hacia un enfoque más estructurado: primero la melodía, luego la letra. Pero, sin importar el proceso, todas sus canciones son vivencias o emociones que necesitaban salir.

Hace tres años, lanzó un EP llamado “Super Nova”, que incluye una canción especial: “Que Chinge Su Madre”. “Es un mantra para liberar todo aquello que nos hace daño”, afirma. Lo más conmovedor es el audio al inicio: la voz de su mamá diciéndole: "No se agüite, mijo. Gente culera siempre va a haber. Mándelos a la verga". Ese momento, capturado en una grabación espontánea, se convirtió en un mensaje poderoso para cualquiera que necesite fuerza.

Su música es para quienes sienten demasiado, para quienes la ansiedad a veces parece un monstruo. “Música ansiosa para gente ansiosa, llena de amor”, así la describe. Tarek no solo canta, acompaña. Es la voz que te dice que no estás solo, que bailar es otra forma de sanar.

Aunque admite que a menudo duda, “muy seguido pienso ‘esto no va a funcionar’”, también sabe que, mientras esté vivo, habrá oportunidades. Las dificultades han sido muchas, pero su filosofía es clara: “Nuestra versión de hoy tiene que ser capaz de superar a nuestra versión de ayer”.

 Su mensaje para los jóvenes que quieren dedicarse a la música es directo: “Que dejen de soñar y comiencen. El sueño es el combustible, pero si no lo intentas, nunca sabrás qué podrías crear”. Y lo dice con la experiencia de quien ha trabajado.

 Actualmente, está inmerso en la producción de un álbum conceptual, resultado de un año y medio de trabajo, que contará la historia de “Terreste”, su alter ego. Además, prepara un EP de cuatro canciones que servirá como preludio para el álbum principal que tendrá 13 pistas. También hay una gira en puerta para la Ciudad de México y colaboraciones con artistas.

 Pueden encontrarlo en plataformas como Spotify, y en redes sociales como @tarekelterrestre.

¿Cómo definir su sonido? Él lo llama “Rock Tropical”, una fusión del ukelele (lo playero), sintetizadores (el futuro) y letras crudas. Pero más que una etiqueta, es una invitación a sentir. Porque, al final, como dice Tarek: "Si lo sueñas, puedes crearlo”.

 Tarek, el artista que convierte la ansiedad en arte y hace de Tampico su escenario.

Por: Adrián Hernández