¿Te imaginas a un bebé durmiendo a temperaturas bajo cero en la total intemperie? Pues en los países nórdicos esto es realidad. 

Esta práctica tan surreal que consiste en dejar a los bebés dormir en carriolas en parques, patios, balcones o porches. 

Pero, ¿por qué lo hacen?

Esto se debe a que se cree que un bebé puede dormir en cualquier circunstancia, por ejemplo; ruido, luz, o como en este caso; frío extremo. 

Además de dejar circular de una mejor manera el aire frío en sus pulmones. En un lenguaje coloquial, podríamos llamarlo “dejar que agarre defensas”, fortalecer el sistema inmunólogo y reducir el riesgo de enfermedades respiratorias. 

Especialistas y padres aseguran que los bebés duermen mucho mejor y por más tiempo después de una siesta en el frío. 

El secreto para que estos bebés soporten de 15 a 20 grados bajo cero es la ropa que les ponen, que consiste en lana, un conjunto común, un overol de invierno y por último una bolsa de dormir de tela gruesa en la carriola. 

El miedo a que se lleven al bebé no es común, ya que, la tasa de seguridad de estos países es de aproximadamente 92% en Finlandia, Noruega y Suecia. 

Y tú, ¿dejarías a tu bebé durmiendo al aire libre? 

Por: Rosa Solís