En una jugada digna de un manual de autocracia de bolsillo, el gobierno ha lanzado su más reciente obra maestra: La nueva ley de telecomunicaciones, también como la nombramos “Telecomunicaciones del Bienestar”. Porque claro, ¿Qué mejor manera de cuidar de nosotros, pobres mortales confundidos, que prohibiéndonos pensar demasiado?

Censura, veto y persecución a periodistas.

Con la excusa de “mejorar el contenido” y “proteger el bienestar público”, el gobierno ahora se arroga el derecho de decidir qué información es apta para tu frágil mente. Y si no te gusta… bueno, siempre puedes disfrutar del cálido abrazo de la censura.

“No es censura, es que no sabes lo que te conviene”


Entre las joyas de esta nueva ley, destaca la creación de una súper agencia reguladora que podrá decidir, con toda su infinita sabiduría, qué noticias son “perjudiciales” y cuáles son “apropiadas para el bienestar nacional”. ¿Quién necesita un debate abierto cuando puedes tener un comité de burócratas seleccionando la verdad oficial?

Ana López, periodista independiente, lo explica claro: “Nos queremos convertir en voceros del Estado, sonrientes y agradecidos”.

Organismos internacionales, ONG de derechos humanos y cualquier ser pensante ya están levantando la ceja. Juan Martínez, experto en derechos digitales, resume el espíritu de la ley en una frase:

“Es como regalarte un bozal de terciopelo y decirte que es por tu seguridad.”

Mientras tanto, desde el gobierno juran que no, no es censura, que es “coordinación informativa para el bienestar común”. Y de paso nos ofrecen un combo: noticias autorizadas, redes sociales bien peinadas y opiniones cuidadosamente moderadas. Todo por nuestro bien, obvio.

“Manifestaciones del bienestar”: cuando protestar también será regulado.

La censura de prensa

Miles de ciudadanos, que aún no han entendido la maravilla de ser obedientes, están llenando las calles para protestar. Lo hacen bajo peligrosas ideas como “libertad de expresión” y “derecho a disentir”, conceptos que claramente no caben en el nuevo orden del bienestar.

Pero tranquilos, seguro el gobierno pronto les ofrecerá una “Marcha Autorizada del Bienestar”, con ruta limitada y carteles previamente aprobados.

Un futuro brillante… para los que no hablen

Si esta ley se aprueba, no solo perderemos medios críticos: perderemos también la capacidad de confiar en que alguna vez nos digan la verdad.

Claro, seguiremos teniendo “información”, pero será tan auténtico como un comercial de detergente.

Por: Shanté Falcón